Los manjares de Rusht

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Región Pacífico
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Novela gráfica

 

Rusht nos enseña a salir adelante, recuperando el amor propio, trabajando fuerte y educándonos durante toda la vida. La historia de Rusht es de valentía, superación, esfuerzo y trabajo constante. Su consejo a todas las mujeres es que estudien, se capaciten, aprendan nuevas cosas y no se detengan a la hora de conquistar sus metas.

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Es una experiencia de desplazamiento desde el Chocó hasta zona rural de Buenaventura.

Descripción del Relato:

Se trata de la historia de una mujer desplazada que vino desde Tumaco con su esposo, huyendo de la violencia. Para salir adelante Rusht construyó un camino de emprendimiento que le ha permitido salir a ella y a su familia adelante. Para Rusht lo más importante es seguir capacitándose y  continuar avanzando en su trabajo en el que permanentemente busca perfeccionarse.

La historia de Rusht es la de una mujer multicultural. Una mujer grande, de ideas firmes y buen corazón. Desde niña, gracias al amor de sus padres, aprendió a trabajar y a amar con todas sus fuerzas, en eso ella siempre es muy intensa. Su padre era pescador, quizás por eso a ella le gusta mucho el mar. Su papá la llevaba de pequeña a navegar en las boquillas del inmenso océano pacífico. De su madre aprendió la honradez, a fijarse un rumbo sin llenarse de quejas y lamentos porque la vida, pese a todo es maravillosa.

El arte culinario viene de su mamá, que convertía el camarón, el pescado que le traía su padre en deliciosos manjares. Conoció a su marido en el Chocó pero cuando la violencia los presionó, en el año 2013, se embarcaron río arriba buscando trabajo y vendiendo pan para poder llegar a un lugar donde asentarse.  Juntos iniciaron una nueva vida en el barrio Miramar, en Buenaventura, donde con mucho esfuerzo Rusht ha logrado ser inspiración para muchas mujeres por su esfuerzo y dedicación constante.

Rusth es una protagonista de la reconciliación porque le dice a todas las personas, pero en especial a las mujeres de su comunidad, que no se dejen vencer por las adversidades, que no dejen de trabajar y de estudiar y que por difícil que sea la vida, se puede salir adelante.

TRANSCRIPCIÓN DE ENTREVISTA 

Mi emprendimiento es "Tamales Rusht del Pacífico, Ricos y Deliciosos",  yo los vendo a 8 mil, a 10 mil, son muy apetecidos . A la gente le gusta mucho el producto que yo hago, y me gustaría tenerlo a nivel local, nacional e internacional. Es un producto propio del pacífico y me siento bien haciéndolo porque estoy dando empleo a otras personas que lo necesitan. Tengo tres trabajadoras y a veces cuatro, cuando tengo mucho pedido, les pago la jornada y les doy desayuno y almuerzo. Si yo tuviera un restaurante tendría más y podría generar más empleo para los que lo necesitan.

Cuando yo comencé el negocio, hace 8 años, comencé con poquito porque no tenía un capital, pero como había un plan que promocionaba "Emprende Cultura" durante un año fui a la universidad del pacífico y me capacité. Allí me enseñaron a hablar, a presentar mis productos, a creer en mí.  Me ayudaron con 10 millones de pesos para iniciar, pero no me dieron plata, me dieron todos los implementos para empezar el negocio: nevera, congelador, todo el montaje. Antes de eso, hacía por ahí veinte tamales, y ahora hago más de cien.

Sobre la paz, a veces me pregunto, ¿Será que la paz se acaba? Cuando en un lado se está acabando la paz, en otro se está empezando a dar. Nosotros queremos la paz, pero el narcotráfico no nos deja: Si no hubiera eso, habría más paz, pero nosotros podemos contribuir a que haya más paz, generando más empleo, haciendo más capacitaciones  para que la gente  vea alternativas. Muchas personas que se meten en el narcotráfico es porque no ven oportunidades, no tienen un  trabajo, no ven un buen futuro Algunos quizás no les guste luchar, porque si uno cae una vez puede pensar que es difícil volverse a levantar, pero uno tiene que levantarse.

A nosotros, a los desplazados, como yo, les digo que no nos dejemos llevar por lo que nos sucedió, el que seamos desplazados no hace que se nos termine el camino, porque antes de ser desplazados teníamos una vida y la podemos recuperar.  A las compañeras, a las mujeres como yo les digo que luchen, que no se dejen quedar, que no se dejen llevar por el marido cuando les dice que no trabajen, no, hay que trabajar, hay que luchar, hay que ser independiente. No nos dejemos vencer por las dificultades. ¡Luchemos por lo que queremos!, Salgamos adelante, que no nos de pena hacer las cosas, porque a veces nos apenamos por tener que trabajar, por ponernos  a fritar o hacer tamales. ¡no! Hay que salir adelante.

 

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